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LA CATEDRA PIO TAMAYO INVITA:
¿LA MISMA TRAMPA DECISIÓN?
PONENTESMARIA EUGENIA BUSTAMANTE / SILVIANO
CASTRO LUNES SALA
“E” / 6 pm Ciudad Universitaria de Caracas - Patrimonio Cultural de la Humanidad
Responsables
Agustín
Blanco Muñoz y Mery Sananes Tlfs
6052536 / 6052563 / fax 5500784
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La
Cátedra “Pío Tamayo” y el Centro de Estudios de Historia Actual del
IIES/FACES/UCV, invitan al foro titulado: Del tendido Eléctrico a la
Zona Rental: ¿La misma trampa - decisión?, cuyo objetivo fundamental
es continuar el debate sobre dos problemas que, en geografías distintas y
circunstancias diferentes, aluden a una raíz común: la prevalencia del móvil
económico por encima de toda otra razón. En
el caso del tendido eléctrico que atraviesa la Gran Sabana con el propósito
de alimentar de energía eléctrica a la zona norte del Brasil, ni el
deterioro ambiental, ni la sobrevivencia del habitante de la zona. ni el
resguardo del pulmón vegetal más importante de América, han sido
elementos suficientes para generar un verdadero movimiento de rechazo. En
el segundo caso, los ingresos provenientes de las grandes transnacionales
parecen transar la voluntad de quienes tienen en sus manos las decisiones
de los terrenos de la zona rental, sin atender a las propias necesidades
de expansión de una ciudad universitaria que ha multiplicado varias veces
su capacidad física y que hoy requiere de espacios. ¿Qué
significa esto en los términos de la historia que vivimos? Aquí lo que
podemos observar es el funcionamiento y puesta en marcha de los mecanismos
del neoliberalismo más desarrollado. No se trata de salvar a las
personas, ni al medio ambiente, sino de obtener ganancias, a como dé
lugar. No se refiere la necesidad de una universidad capaz de crear un
verdadero proyecto multidisciplinario, que conjugue la rentabilidad con la
misión trascendente de esta casa de estudios, sino de entregar las
mejores tierras de todo el país, al usufructo de las grandes cadenas
transnacionales, cuyo único móvil es el consumo desmedido, generador de
los mayores dividendos.
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¿Estamos realmente ante un problema de consecución de recursos? ¿Qué hemos hecho con los ingentes recursos que esta sociedad ha movilizado? ¿Podemos afirmar que tenemos una sociedad más creadora, solidaria, trabajadora y productiva? ¿O estamos frente a una crisis cuyas proporciones alcanza todos los niveles de la vida social? ¿Es posible resolver estos problemas a partir de la creciente acumulación de riquezas en manos de unas minorías, mientras las mayorías crecen en su miseria, angustia y desesperanza?
Difícilmente
sea éste el camino para preguntarnos por nuestro proceso social o para
abrir nuevas coordenadas a esta larga e ininterrumpida historia de
explotación y vandalismo. Hoy parecemos estar dispuestos a vender
cualquier cosa, si el precio nos resulta adecuado o conveniente. No
importa que mañana las generaciones venideras carezcan del oxígeno o del
agua que requieren para saciar la sed de un planeta devastado. Poco
interesa que esta universidad cumpla de verdad su función rectora. Hoy
será la zona rental. Mañana tal vez haya quien ofrezca un buen precio
por el jardín botánico, para construir un nuevo centro de consumo. ¿Y qué hará la sociedad? ¿Qué respuesta dará la universidad a uno y otro problema? ¿Acaso son en esencia distintos o diferentes? Estamos ante la misma y terrible perspectiva. En la Gran Sabana la lucha la mantiene la población que no ha sido contagiada por el dinero. Son quienes defienden las tierras de sus ancestros, protectores milenarios de una vegetación y un habitat único en el mundo. Contra ellos, está el ejército, las policías, las armas de disuasión y represión que tiene la riqueza para resguardar sus intereses. En esos parajes aguardan minerales de gran valor y mercado, desarrollos necesarios para la mejor vida de los que ya tienen. Para las mayorías sobrevivientes, no quedará ni siquiera el paisaje. |
Aquí en esta universidad, si no hay respuesta, veremos crecer el emporio de los hipermercados a las propias puertas de esta supuesta casa del saber. Tal vez podamos también vender los títulos, los créditos, y convertir esta alta casa de estudios en un gigantesco centro comercial. ¿Estaremos dispuestos a que esto ocurra? ¿No se levantará la voz de nuestra comunidad, ni la voz del colectivo para impedir este trueque que tiene el viejo sabor de los espejitos del período inicial de la invasión?
Estos
son los temas que aspiramos debatir en este recinto piotamayista. ¿Se
seguirá actuando sin la participación del colectivo? ¿A dónde
conducirá esta historia de exterminio y de masacre, este proceso de
desgaste y resquebrajamiento de valores? Es tiempo de abrir un debate
profundo, serio, riguroso, sobre nuestra propia condición de gente,
sobre el carácter de esta sociedad, sobre el futuro que nos aguarda y
sobre el presente que estamos devastando. ¿Iluminará nuestro espíritu
las torres encendidas que acallarán el canto milenario de seres, pájaros,
flores? ¿Se alegrará nuestra mente cuando hayamos convertido todas
nuestras aulas en lugares de subasta, para egresar especialistas en
calcular el precio de cada quién? Esas son las grandes interrogantes
que formulamos. Las que van a la raíz del problema. No nos conformamos,
en el día de hoy, con los argumentos técnicos esgrimidos por Edelca o
por el Min-Ambiente. Preferimos preguntarle a la Comisión del Ambiente
que nos explique sus reparos. Tampoco nos será suficiente la tabla de cálculos
de ganancias que proporcionará la entrega de la zona rental. Preferimos
la siembra de hombres, preparados para luchar por el rescate de una
concepción de la vida, la sociedad y la historia diferente. Pero tienen
ustedes la palabra.
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